Un inquilino, sobre el ‘casting’ para alquilar piso: “Mi casera me pidió una prueba de VIH…”
Business Insider.- Los pisos de alquiler tienen unos precios desorbitados en las ciudades españolas, que en ocasiones superan los 1.000 euros. Además de lo caro que es, los inquilinos compiten entre sí para destacar en una especie de casting. Ya es habitual que el arrendador exija contratos de trabajo, nóminas, la vida laboral y hasta justificantes bancarios de ingresos. Sin embargo, los propietarios sorprenden con nuevos requisitos para alquilar, que en muchas ocasiones son discriminatorios, tal y como le ha sucedido a un joven inquilino con su casera antes de firmar el contrato de arrendamiento.
Los interesados en alquilar no solo tienen que demostrar que son los mejores inquilinos a nivel económico. En la actualidad, buscar piso es una tómbola donde los propietarios eligen ‘a la carta’ a sus arrendatarios. Así lo confirma Cristóbal Plaza, un inquilino que ha vivido una discriminación homófoba para convencer a su casera de que sería un buen arrendatario.
Después de años viviendo de alquileres, el joven se encontró con un requisito inusual: demostrar que no tenía el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). “A mí me pidieron un informe, que creo que es ilegal, pero bueno. Yo accedí porque estaba en una situación muy precaria. Tenía que aceptar ese piso o quedarme en la calle“, denuncia Cristóbal durante su intervención en el programa de televisión Y Ahora Sonsoles.
Su perfil es el de un trabajador con solvencia económica y cumplía con los requisitos más habituales. Sin embargo, de una forma u otra, terminó hablando con la propietaria del piso que quería alquilar sobre su orientación sexual. Al enterarse de que era homosexual, no lo dudó y le exigió un informe médico para comprobar que no tenía ninguna enfermedad, entre ellas VIH. Aunque el arrendador nunca puede pedir estos documentos para alquilar un piso.
Entre la falta de alquileres y los requisitos imposibles, Cristóbal, sorprendido por el comentario homófobo de la arrendadora, se vio obligado a aceptar la condición como si fuera un requisito de lo más normal: “Tuve que decir que no tenía problema en enseñarle mi informe médico, ya que me había hecho las pruebas recientemente. Además, me pedía el contrato de trabajo, un aval de mis padres y un informe económico”.
No era la primera vez que firmaba un contrato de arrendamiento. De hecho lleva años de alquiler en alquiler hasta encontrarse con esta situación surrealista y discriminatoria. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) aconseja que nunca toleres estas condiciones de alquiler de vivienda.
“En cuatro años he pasado por diez pisos. Nunca he denunciado porque no tengo el altavoz para hacerlo, pero es verdad que la gente que me conoce o que me ha pedido opinión sabe que he pasado por un calvario para poder superar ese casting que te hacen”, asegura el inquilino víctima de homofobia.

